A veces nos da un poco de miedo probar terapias alternativas porque no sabemos de qué trata, qué se siente o qué podemos esperar de los resultados.
Además de la explicación inicial sobre el funcionamiento de la máquina con la que trabajamos, la gente quiere saber cómo es una sesión concretamente.
La primera sesión nos concentramos en conocerte. Te preguntamos tus datos personales y algunos otros como tu estilo de alimentación, antecedentes médicos y tu percepción sobre tu propia salud.
Después realizamos varias evaluaciones. Para ello te habremos colocado ya los arneses en los tobillos, las muñecas y en la frente. La primera evaluación se llama Reactividad. Es una prueba en la que comprobamos tu reacción frente a 7 mil reactivos distintos, entre los que están posibles enfermedades, órganos, emociones, meridianos de acupuntura, alergias, etc. Esta evaluación nos sugiere otro programa para trabajar con tu salud que nos indica cuáles pueden ser las causas de tus desequilibrios energéticos. Podría sugerirnos, por ejemplo, predisposiciones genéticas, problemas funcionales en órganos específicos, orígenes emocionales inconscientes, entre otros.
Mientras escaneamos tu cuerpo y luego retroalimentamos con energía, es probable que no sientas nada. Debido a que la energía es sutil, la mayoría de las personas no reportan sensaciones. Lo más común es que se sientan relajados y somnolientos durante la sesión.
Algunas personas con mayor sensibilidad nos reportan sensaciones de calor u hormigueo en partes específicas del cuerpo. A otros les afloran emociones o recuerdos. No hay ninguna sensación correcta ni generalizable.
Para poder conectar más con aquellos que comparten con nosotros, generalmente charlamos mientras aplicamos la terapia cuántica. La energía está surtiendo efecto de cualquier manera, pero nos sirve para saber qué es lo más adecuado para cada persona y poder ofrecerle también posibilidades de crecimiento además de la sanación.
La terapia se muestra muy eficaz para aliviar dolor, porque como dijimos, promueve la relajación en primera instancia. Además, aquellas personas que sienten dolor son las más susceptibles de observar los efectos, puesto que disminuye notablemente o desaparece casi de inmediato.
Cuando no hay síntomas manifiestos, es difícil notar los cambios en las frecuencias energéticas sobre el propio cuerpo. Así que nos enfocamos en que las personas relacionen el desequilibrio con sus vidas, con sus emociones y con la enfermedad como símbolo de algún trastorno inconciente.
También evaluamos emociones, algunas de ellas inconcientes. Nuestros clientes siempre se sorprenden mucho con la precisión de las mediciones. Esto nos da la pauta para entender la conexión entre las posibles afecciones físicas y el estado mental de la persona.
Nosotros creemos que no hay forma de separar cuerpo, mente y espíritu. Por eso, en cada sesión atenderemos estos tres aspectos de ti. Algunas personas se preocupan más por un aspecto que por otro y por eso se nos revelan desequilibrados en las evaluaciones. El objetivo de la terapia cuántica es ayudarte a conseguir el equilibrio y para eso incidimos en las distintas partes que te conforman.
¿Y qué pasa después? Dependiendo del desequilibrio, determinaremos la periodicidad y cantidad de sesiones. Pueden ser semanales o quincenales y serán de 6 a 10 sesiones aproximadamente. Durante los días subsecuentes puede que sientas mejoría en el ánimo, mayor energía vital o relajación.
Otro resultado interesante que reportan algunas personas, es que logran comprender asuntos que traían atorados gracias a algunos datos que revelan nuestras evaluaciones. Con ello, resuelven temas que derivan en la sanación de la enfermedad en el cuerpo.
¿Quién obtiene los mejores resultados? Eso depende de muchos factores, pero sobre todo depende del nivel de compromiso que tengas contigo mismo. Para nosotros, sanar es un acto de voluntad, no un remedio que viene de fuera. El trabajo de crecer como seres humanos no se acaba en 6 sesiones de terapia cuántica, sino que es un camino constante e inacabable de autoconocimiento. Nosotros sólo podemos acompañarte un tramo del camino. El resto es tu decisión.
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